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COMPACTO Y HACINAMIENTO

 

Las ciudades, son el producto de las decisiones que han tomados los entes políticos; es claro que existe una multiplicidad de usos implantados en cada ciudad, pero el de mayor relevancia e intensidad es el uso de vivienda, por lo cual es el que indica la homogeneidad en la morfología de la ciudad y el tipo de vida que lleva las personas.

 

Además, la vivienda es una de las premisas que debe atender un gobierno para satisfacer la necesidad más apremiante de la sociedad; la intensidad del gobierno por satisfacer esta necesidad está según la cantidad de población que apremie esta solución y también está marcada por los sucesos históricos que se estén viviendo.

 

El hecho histórico que marco el tipo de construcciones que tenemos en la actualidad es la revolución industrial, puesto que trajo consigo la aceleración de la economía y de la demanda poblacional, y se empezó a plantear políticas que permitieran ordenar y prácticamente que industrializar la ciudad al buscar clasificarla en las funciones más predominantes como los son vivir, trabajar, descansar y transportarse.

 

Esta organización funcional tuvo su principal momento histórico a consecuencia de las guerras mundiales ya que fueron los disparadores de la necesidad inmediata de proveer vivienda a la población como principal obligación a atender por el gobierno.

 

Por ello apareció la fundación CIAM en 1928 (Congreso Internacional De Arquitectura Moderna) funcionaba como un almacén de ideas del movimiento arquitectónico moderno y buscaba unificar las ideas y darle continuidad a las mismas entre 1928 y 1959 se realizaron 11 congresos y en el Congreso IV presentan La Carta de Atenas en la cual se formulan las siguientes conclusiones: zonificación de las 4 funciones primordiales de la ciudad (circular, trabajar, recrearse y habitar), edificaciones con zonas verdes amplias, principios de conservación de monumentos artísticos e históricos y la organización de los elementos en busca de estandarizar y organizar la estructura de la ciudad.

 

En 1924 Le Corbusier presentó el plan maestro del modelo de ciudad en la que usa los principios de una “ciudad funcional” completa y coherente en donde se generalizaba la programática en la CIAM y construir sobre las vernaculares ciudades europeas que habían sido destruidas en la guerra y contener medios de transporte eficaces, además de espacios verdes y confort térmico con luz solar. Esto proporcionaría a los residentes una mejor calidad de vida. Lo que genero fue rascacielos prefabricados de alta densidad, distribuidos en una amplia zona verde y dispuestos en una cuadrícula cartesiana permitiendo que la ciudad funcionara como “una máquina de vivir”

 

“La ciudad de hoy es una cosa moribunda porque su planificación no está en la proporción de una cuarta geométrica. El resultado de un verdadero layout geométrico es la repetición, el resultado de la repetición es un estándar. La forma perfecta”. LE CORBUSIER

 

Y producto de esta ideología se implantaron viviendas de tipo la Unité d’Habitation (Marsella 1947-1952), contenía 337 apartamentos en un solo edificio, junto con instalaciones públicas en planta baja y cubierta para amenities fue construido de hormigón a la vista, anunciando la llegada de la arquitectura brutalista. Esta tipología, proporcionó una respuesta a la escasez de viviendas de la posguerra, y como consecuencia fue después adaptada en todo el mundo en innumerables proyectos de vivienda.

 

Así pues, encontramos un complejo habitacional al sur de ciudad de Buenos Aires, el barrio General de División Manuel Nicolás Savio, llamado popularmente Conjunto Urbano Lugano I y II. Es el segundo barrio más grande de CABA después de Palermo, el suizo José Ferdinando Francisco Soldati en 1908 decide fundar un pueblo en estas hectáreas, la Municipalidad de la Ciudad creó en 1961 la Comisión Municipal de la Vivienda (CMV) y convoco un equipo de 33 arquitectos, 30 ingenieros, 5 sociólogos, 5 agrimensores, 5 economistas y 76 técnicos para diseñar y desarrollar el Conjunto Habitacional que comenzó a construirse hacia 1970 hasta 1985.

 

El barrio fue planificado y contemplaba la zonificación de los usos. La organización del Plan Regulador de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, con el apoyo económico de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, ​ planificó una serie de conjuntos habitacionales donde la planta baja fue reservada para circulación libre y acceso a las viviendas, ya que se construyeron locales comerciales a la altura del 1º piso, con acceso por escaleras que conducen a galerías elevadas a lo largo de cada tira de edificios.

 

En esta planificación de la ciudad y búsqueda de la industrialización de la vivienda, se dejó de lado las costumbre única e irrepetible del hábitat en el que se implanta, además de pretender controlar y unificar la forma de vivir de las personas, si tener en cuenta su forma de organización y necesidades sociales y sobretodo espaciales, no solo se trata de contener personas, sino de proveerles un lugar idóneo para vivir y compartir en sociedad.

 

Hizo falta ese estudio social, lo que es sorprendente es que durante la planificación intervinieron sociólogos, pero quizás no tenían la experticia y prospectiva suficiente para abordar las consecuencias de apilar diferentes modos de vida es un espacio reducido y controlado, lo que produjo hacinamiento, entendido como problemática generalizada y reduciendo la calidad de vida de la población, en donde los espacios formulados para recrearse no proveen actividades para hacer y se vuelven desolados e inseguros.

 

En Bogotá se plantea un proyecto de vivienda de interés prioritario, adjudicado por concurso publico llamado Plaza de la Hoja. Las viviendas fueron entregadas a víctimas del conflicto armado en el marco del programa de Vivienda Gratis del Gobierno Nacional y la política del Centro Ampliado del Gobierno Distrital. Esto es simbólico puesto que este es un lote del Distrito, y se encuentra ubicado en pleno centro, en una zona altamente privilegiada.

 

La idea de implementar viviendas de interés social en el centro de la ciudad es vanguardista puesto que se podría considerar como un interés por densificar la ciudad en altura y así volverla más compacta y menos caótica por su tamaño en el territorio, sin importar el costo del suelo ya que no se está generando detrimento patrimonial, ya que se le esta proveyendo de  vivienda a los más pobres, reduciendo la segregación y extrayéndolos de las zonas marginadas y de la periferia a la que han sido condenados.

 

Pero la normativa que implementaba este gobierno, la cual viabiliza este tipo de actuaciones, no se ejecutó de la mejor manera y lo que provoco fue derribar las normas anteriores que funcionaban eficientemente, generando caos en la reglamentación de licencias de construcción, puesto que prácticamente no se restringía la localización ningún tipo de uso en la ciudad, es decir era una norma que no regulaba nada, afortunadamente esta fue derrocada y continuo en vigencia la anterior, esto es bueno para el control constructivo de la ciudad, pero se sigue sin tener en cuenta la planeación prospectiva, urgentemente necesaria en Bogotá.

 

Se plantearon viviendas de 50 metros cuadrados destinadas para familias numerosas; diseñadas con divisiones flexibles que fueran adaptables, lo que generó es que en un solo ambiente vivan múltiples familias hacinadas.

 

El proyecto de Plaza de la Hoja tenia dentro de su programa el desarrollo de ambientes comerciales y que conecten con el espacio público y en la construcción de la primera planta un espacio de convivencia y abierto a la ciudad, buscando revitalizar el sector de influencia y ofrecer calidad de vida a los habitantes. Y tenía el aval de la Secretaría de Integración Social, construyendo el Centro de Desarrollo Comunitario y el Centro de Emprendimiento; la Defensoría del Espacio Público y Transmilenio, interviniendo la plaza; la Secretaría de Cultura, creando el Centro de Cultura y el Instituto de Desarrollo Urbano y habilitando las oficinas y los parqueaderos públicos. Pero al final dichas instituciones no participaron en el desarrollo del proyecto y por falta de cívica escondida detrás de argumentos de seguridad, las entradas fueron cerradas con rejas impidiendo la permeabilidad propuesta en el proyecto, la conexión con la plaza y la efectividad del comercio que hoy está abandonado.

 

Los problemas del proyecto radican en la falta de voluntad política y de presupuesto para culminar los demás edificios e intervenciones, también en los mismos habitantes, quienes desconocen el sentido público y comunal de los espacios propuestos.

 

Así pues, en Bogotá en año 2012, se plantea un proyecto de vivienda tipo Unité d’Habitation, rompiendo con toda normativa vigente, además de incoherente cronológicamente, puesto que ya se había probado en el mundo las consecuencias de la construcción de unidades de vivienda de espacio reducido que para familias numerosas es planear un hacinamiento desde la concepción del proyecto.

 

Es ilógico que las políticas de los gobiernos pretendan soluciones utópicas, y que dañan a la sociedad y su forma de vivir, con proyectos que ilustrativamente convencen y engañan a quienes los aprecian, no es justo que por intereses particulares se queden truncados y dañen la ciudad y quienes viven en ella. La razón de ser del estado es de proveer calidad de vida a los habitantes y esto jamás se logrará si no se planifica multidisciplinariamente y con la participación de la comunidad y sobretodo con el total aval del gobierno.

 

Arq. Angie Zuleyda Corredor Parada

UNIV. CATÓLICA DE COLOMBIA

Est. Mg. Planificación Urbana y Regional FADU-UNIV. BUENOS AIRES

azcorredor@gmail.com

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